
Abril 2005 a Diciembre 2006
Lugar: Campamentos de refugiados saharauis, Tinduf, Argelia
Cliente: Asociación de amig@s de la R.A.S.D de Vitoria, Unión Nacional de Mujeres Saharauis, Euskal Fondoa, ayuntamientos de Bilbao, Ermua, Ondarroa, Getxo y Basauri
La casa de las mujeres de Smara es un proyecto que trasciende de la arquitectura. Es un espacio donde las mujeres saharáuis refugiadas en los campamentos de Tinduf, Argelia, se organizan, debaten, trabajan, se forman y comparten experiencias con toda persona solidaria que llegue a ese desierto sin vida que es la Jamada argelina.
La construcción de la casa se enmarca dentro del proyecto de fortalecimiento de la U.N.M.S (Unión Nacional de Mujeres Saharauis), donde 5 municipios de la Comunidad Autónoma del País Vasco han trabajado en red con la UNMS para desarrollar programas de formación, intercambio de experiencias y dotación de herramientas y medios para la lucha de las mujeres en los campamentos.
Las mujeres saharáuis son quienes sostuvieron los campamentos, quienes los construyeron, mientras los hombres estaban en el frente, improvisaron escuelas, tejieron enormes telas que para levantar jaimas, compartieron ollas y comida… Desde que el Frente Polisario declarara el alto el fuego los hombres han regresado masivamente a los campamentos y las mujeres han sentido la necesidad de fortalecer el discurso por la igualdad.
Esta casa es el reflejo de esa lucha, de la lucha de las mujeres por su pueblo, por el derecho de autodeterminación del pueblo saharáui y por los derechos de las mujeres. Es una bicicleta desde donde pedalear hacia la libertad y la igualdad.
El programa, los planos, distribuciones y materiales de construcción fueron consensuados con un grupo de mujeres de Smara. La dirección de la obra se realizó con la colaboración de una mujer saharaui.
En la construcción han participado un grupo de instaladoras de placas solares del campamento de Dajla, “las mujeres solares”.
Esta es su casa, la han soñado, la han pensado, dibujado, inspeccionado, visitado en obra, la han usado antes de inaugurar entre cantos y té; y sobre todo la han hecho suya con entusiasmo y alegría.
Cuando la aportación profesional converge con la lucha por la justicia y la libertad se siente un pequeño hormigueo en la tripa que te dice que el esfuerzo ha merecido la pena.
